Hadices sobre la revelación del Coran.

Sahih Al Bujari

El Libro de la Revelación

Como se inició la revelación al Mensajero de (Allah (S.a.w.s.)

1.‘Umar Ibn Al-Jattâb (1) dijo: ‘Oí al Mensajero de Allah (S.a.w.s.) decir: «Las obras son según las in- tenciones y cada persona será recompensada según su intención. Así pues; quien haya emigrado por algún beneficio mundanal o por casarse con una mujer, su emigración será para lo que él quiso»’ (2).

2.‘Âisha (3) relató que Al-Hâriz bin Hishâm preguntó: ‘¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cómo te llega la revelación divina?’ y el Mensajero de Allah (S.a.w.s.) respondió: «A veces la revelación me llega como el tintineo de una campana y esta es la forma más dura de revelación. Este estado termina cuando he asimilado la revelación. Otras veces el ángel viene a mí con forma humana y yo asimilo todo lo que me dice». ‘Âisha añadió: ‘En verdad, le he visto recibiendo la revelación y noté que, en un día muy frío, corría el sudor por su frente después de terminar la revelación’.

3.‘Âisha, Madre de los creyentes, relató: ‘Al principio, la Revelación divina se manifestaba en el Mensajero de Allah (S.a.w.s.) en forma de sueños piadosos y veraces mientras dormía. Estos sueños le llegaban como la brillante luz del día y se le inspiró el amor al retiro y al aislamiento. Solía recluirse en la cueva de Hirâ y adorar a Allah durante varias noches antes de volver con su familia. Solía llevar con él su sustento para cada retiro y volvía con su esposa Jadîÿa para abastecersenuevamente. Así lo hizo hasta que le llegó la Verdad en la cueva de Hirá; el ángel Yibril llegó a él y le dijo: ‘¡Lee!’ y élrespondió: «No sé leer». El Pro- feta (S.a.w.s.) relató: «Luego me sujetó con fuerza y me apretó tan fuerte que pensé no poder resistir más. Luego me soltó y me dijo que lea. Yo repliqué: ‘No sé leer’. Entonces me sujetó nuevamente y me apretó tan fuerte que pensé no poder resistirlo más. Luego me soltó y me pidió nuevamente que lea. Respondí: ‘No sé leer’. Entonces, me sujetó por tercera vez y al soltarme me dijo: ¡Lee! En el nombre de tu Señor que todo lo creó. Creó al hombre de coágulo. ¡Lee! Tu Señor es el más generoso (96:1-3)». El mensajero de Allah (S.a.w.s.) retornó con su corazón latiendo acelerdamente. Al llegar y ver a Jadîÿa bint Juwaylid (4) le dijo: «¡Temo que me suceda algo!» Jadîÿa le respondió. ‘¡Claro que no! ¡Por Allah! Tú mantienes buenas relaciones con tus parientes, ayudas a los pobres y miserables, atiendes generosamente a tus invitados y asistes a quien se lo merece de entre los azotados por la desgracia’. Jadîÿa salió con Muhammad (S.a.w.s.), se dirigieron a ver a Waraqa bin Nawfal bin Asad bin ‘Abd Al-‘Uzza, quien durante la Ÿahiliya (5) se hizo cristiano y solía escribir en hebreo. Escribió el Evangelio en hebreo tanto como Allah se lo permitió. Era ya un anciano y había perdido la vista. Jadîÿa le dijo: ‘¡Primo! Escucha lo que te relatará tu sobrino’. Waraqa preguntó: ‘¿Qué has visto so- brino?’ y elMensajero de Allah (S.a.w.s.) le describió todo lo que había visto. Waraqa dijo. ‘Este es el mismo Espíritu (6) que Allah reveló a Mûsâ (7) ¡Cómo quisiera ser joven aún y estar vivo cuando tu pueblo te expulse!’ El Mensajero de Allah (S.a.w.s.) le dijo: «¿Me expulsarán acaso?» El asintió con la cabeza y dijo: ‘Todos los que se presentaron con lo mismo que tú traes fuerontratados con hostilidad. Si estoy vivo hasta ese día, te apoyaré con todas mis fuerzas’. Waraqa murió unos días después y la revelación también se detuvo por un tiempo.

4.Ÿâbir bin ‘Abdullah Al-Dusarî (8) relató, mientras narraba sobre el período en que se detuvo la Revelación, que el Profeta (S.a.w.s.) dijo: «Mientras caminaba, escuché de pronto una voz del cielo. Levanté mi vista y vi al mismo ángel que me visitó en la cueva de Hirâ sentado en un asiento entre el cielo y la tierra. Esto me asustó; volví a mi casa y dije:‘¡Arropadme! ¡Arropadme!’ Entonces Allah reveló los versos que dicen: ¡Tú, el envuelto en un manto! ¡Levántate y advierte! A tu Señor, ¡ensálzale! Tu ropa, ¡Purifícala! La abominación,¡huye de ella! (74:1-5). Luego de esto, la Revelación se hizo más fuerte y comenzó a presentarse en forma frecuente y sucesiva».

Ibn ‘Abbâs (9) explica las palabras de Allah ¡No muevas la lengua al recitarlo para precipitarla! (75:16) Y dijo: ‘El Mensajero de Allah solía soportar la Revelación con mucha tensión y dureza; solía mover sus labios rápidamente (acompañándola)’. Ibn ‘Abbâs movió sus labios y dijo: ‘Os estoy moviendo los labios como lo hacía el Mensajero de Allah (S.a.w.s.). Así que Allah reveló No muevas la lengua al recitarlo para precipitarla! (75:16) Y Y, cuando lo recitemos, ¡sigue la recitación! Luego, a Nosotros nos toca explicarlo (75:18-19). Después de esto, el Mensajero de Allah (S.a.w.s.) solía escuchar a Ÿibrîl (El Arcángel Gabriel (P)) cuando venía y, después de que partía, solía recitar como lo había recitado Ÿibrîl (P)’.

5.Ibn ‘Abbâs relató que el Mensajero de Allah (S.a.w.s.) era la persona más generosa y que solía llegar al máximo de su generosidad en el mes de Ramadán cuando Ÿibrîl lo Ÿibrîl solía visitarlo todas las noches de Ramadán para enseñarle el Corán. El Mensajero de Allah (S.a.w.s.) era la persona más generosa, aún más generoso que los bondadosos vientos que traen buenas nuevas (la lluvia) en su voluntad y predisposición hacia el bien.

6.Ibn ‘Abbâs relató: Abû Sufyân bin Harb (10) me contó que Heraclio (11) lo mandó llamar mientras él acompañaba una caravana de Quraysh. Eran mercaderes haciendo negocios en las tierras de Shâm (12), en la época cuando el Mensajero de Allah (S.a.w.s.) hizo una tregua con Abû Sufyân y los incrédulos de Quraysh. Abû Sufyân y su gente se encontraron con Heraclio (13) en Jerusalén. Heraclio los llamó a su corte en presencia de los mayores dignatarios bizantinos; luego pidió la presencia de su intérprete, el cuál tradujo la pregunta de Heraclio así: ‘¿Quién de vosotros tiene el parentesco más cercano con el hombre que se declara profeta?’ Abû Sufyân dijo: ‘Yo soy su pariente más cercano (de entre los presentes)’. Heraclio dijo: ‘Que se acerque a mí y que sus compañeros se paren cerca y detrás de él’. Abû Sufyân añadió: ‘Heraclio dijo a su intérprete que diga a mis compañeros que él deseaba interrogarme acerca de aquel hombre (el Profeta) y que si mentía ellos debían corregirme. ¡Por Allah! Si no fuese el temor a que mis compañeros me tachen de mentiroso, hubiese mentido acerca de Muhammad (S.a.w.s.). La primera pregunta que me hizo sobre él fue: ‘¿Cómo consideráis su origen?’ Yo respondí: ‘Es de bue- na familia’. Luego me preguntó: ‘¿Alguien ha reclamado algo así antes (La Profecía)?’ Respondí: ‘No’. Heraclio preguntó: ‘¿Le siguen los nobles o los humildes?. Le respondí: ‘Le siguen los humildes’. Dijo: ‘¿Y estos aumentan o disminuyen?’ Respondí: ‘Aumentan’ Luego preguntó: ‘¿Alguno de sus seguidores le ha abandonado y ha renunciado a su religión por descontento de la misma?’ Respondí: ‘No’. Dijo: ‘¿Lo habéis acusado de mentir antes de su reclamo (de la profecía)?’ Respondí: ‘No’ Dijo: ‘Ha traicionado alguna vez su palabra?’ Respondí ‘No. Hicimos una tregua con él pero no se qué hará en ese tiempo’. No encontré oportunidad de decir algo en contra de Muhammad (S.a.w.s.) excepto eso. Heraclio preguntó: ‘¿Le habéis combatido?’ Dije: ‘Si’. Dijo: ‘¿Y cómo habéis salido del combate?’ Dije: ‘Ha sido una guerra pareja; a veces triunfa él y a veces vosotros’. Dijo: ‘¿Y qué os prescribe?’ Respondí: ‘Dice: Adorad sólo a Allah; no le atribuyáis copartícipes y dejad de adorar lo que adoraban vuestros padres. Y nos recomienda la oración, la sinceridad, la castidad y el buen trato a los parientes’. Entonces dijo al intérprete: ‘Dile: Te pregunté por su origen y me dijiste que era noble entre vosotros. Así también, los Enviados l surgen entre los nobles de su pueblo. Te pregunté si alguien había reclamado lo mismo que él antes y me dijiste que no. Si hubieras respondido que sí habría pensado que no hace más que seguir el reclamo de alguien más. Te pregunté si hubo entre sus ancestros algún rey y dijiste que no. Si hubieses dicho que sí habría pensado quees un hombre buscando recuperar el reino de sus ancestros. Te pregunté si lo habíais acusado de mentir antes de reclamar la profecía y dijiste que no; así es que no pregunto cómo un hombre que no miente sobre otros hombres mentiría sobre Allah.

Luego te pregunté si le siguen los ricos o los pobres; me dijiste que eran los pobres y, de hecho, éstos son los que siempre siguen a los Enviados. Luego te pregunté si sus seguidores van en aumento; me dijiste que sí. Así sucede con la verdadera fe hasta que se completa. Te pregunté si alguno de sus seguidores reniega descontento de su religión y dijiste que no. Pues así es con la fe cuando sus deleites invaden los corazones. Te pregunté si es que traiciona y me dijiste que no, pues tampoco los Enviados traicionan. Luego te pregunté qué os prescribe y me dijiste que os ordena que adoréis sólo a Allah y que no le atribuyáis copartícipes, que os prohibe adorar ídolos y que os ordena practicar la oración, la sinceridad y la castidad. Si es verdad lo que dices pues pronto ocupará este lugar. Sabía que vendría, pero nunca pensé que surgiría entre vosotros. Si estuviese seguro de tener que encontrarlo me apresuraría a hacerlo y si lo encontrase lavaría sus pies’. Luego pidió la carta del Mensajero de Allah (S.a.w.s.), que Dihya 2 había entregado al Gobernador de Busra y éste a su vez entregó al Emperador para que la lea. Heraclio la leyó y contenía lo siguiente: «En el nombre de Allah, Clemente y Misericordioso. De Muhammad, hijo de ‘Abdullah y Enviado de Allah; a Heraclio, Gobernante de los bizantinos: La Paz sea con el que sigue la guía. Dicho esto: Te  invito al mensaje del Islam. Si te haces musulmán serás salvo y Allah te duplicará la recompensa. Y si rechazas la invitación al Islam, cargarás con el pecado de tus súbditos. Di: ‘¡Gente de la Escritura! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Allah, no le asociaremos nada y no toma- remos a nadie de entre nosotros como Señor fuera de Allah’. Y, si vuelven la espalda, decid: ‘¡Sed testigos de nuestra sumisión!’ (3:64)»’.

Abû Sufyân añadió luego: ‘Cuando terminó de leer la carta hubo gran tumulto y voces en la corte y se nos ordenó retirarnos. Luego dije a mis compañeros: ‘El asunto del hijo de Abi Kabsha 3, se ha hecho prominente. Hasta el Emperador de los bizantinos le teme’. De allí en adelante supe que triunfaría hasta que Allah introdujo el Islam en mi corazón.

Ibn Al-Natûr era gobernador de Jerusalén y Heraclio era el Gobernante de los cristianos de Shâm. Ibn Al-Natûr relató que, en cierta ocasión, cuando Heraclio visitaba Jerusalén, amaneció bastante deprimido. Algunos de los obispos le preguntaron el porqué de su depresión. Heraclio era un vidente y astrólogo; respondió: ‘Cuando observé las estrellas anoche vi que los que practican la circuncisión habían triunfado’ y preguntó: ‘¿Quiénes practican la circuncisión?’ La gente le dijo: ‘Nadie practica la circuncisión excepto los judíos y no debes preocuparte de ellos; ¡Emite una orden para que se mate a todos los judíos presen- tes en el país!’ Mientras discutían estos temas, se presentó ante Heraclio un enviado del soberano de Gassân l para informarle sobre el Mensajero de Allah (S.a.w.s.). Sabiendo esto, Heraclio mandó que se constate si (el enviado) era circuncidado. La gente constató que sí había sido circuncidado e informó a Heraclio. Este le preguntó entonces sobre los árabes. El enviado respondió: ‘Ellos practican la circuncisión’. Entonces, Heraclio dijo: ‘Apareció el soberano de esta nación’. Heraclio escribió entonces a un conocido suyo en Roma que era un sabio.

Luego partió hacia Hims (Ciudad en Siria). No pasó mucho tiempo allí hasta que le llegó la respuesta de su amigo en Roma que coincidía con él en la aparición del Profeta (S.a.w.s.) y en su veracidad en la profecía. Heraclio reunió entonces a los dignatarios bizantinos en su palacio de Hims. Cuando se reunieron, mandó que se cierren todas la puertas del palacio y, levantándose, dijo: ‘¡Oh bizantinos! Si deseáis el éxito, buscáis la guía correcta y si queréis que vuestro imperio perdure: Jurad fidelidad a este Profeta’. La gente corrió hacia las puestas con la desesperación de los asnos despavoridos, pero éstas estaban cerradas. Heraclio constató el odio que tenían al Islam y perdió toda esperanza de que lo acepten; entonces dijo: ‘Hacedles volver a mí’ y dijo: ‘Mis palabras eran una simple prueba para constatar vuestra firmeza en el cristianismo. Y lo he constatado’. Esto les agradó y se prosternaron ante él. Y así llegamos al final de la historia de Heraclio (en relación a la fe).

Notas

  • 1.- Se trata de ‘Umar Ibn Al-Jattâb Ibn Nufaîl, su kunya era Abû Hafs Al-Qurayshi Al-‘Adawi. Nació cua- renta años antes de la Emigración y fue uno de los más grandes compañeros del Profeta (S.a.w.s.), famoso tanto por su tremendo coraje personal y constancia así como por su imparcialidad al emitir juicios. Se contaba entre los héroes de los nobles mekenses en la época preislámi- ca de la ignorancia, y aceptó el Islam cinco años antes de la Emigración a Medina. Ibn Mas‘ûd dijo: «No podíamos hacer la oración en la Ka‘ba hasta que ‘Umar se hizo mu- sulmán». Luchó en todas las batallas del Profeta (S.a.w.s.) y recibió juramento de fidelidad como segundo Califa del Islam el día de la muerte deAbû Durante su Califa- to de diez años y medio fueron agregados a los dominios del Islam: Siria, Palestina, Egipto, Irak y toda la Penínsu- la Arábiga; se construyeron doce mil mezquitas. Relató 537 hadices del Profeta (S.a.w.s.) y fue el primero en fechar los eventos islámicos a partir de la Emigración. Sus di- chos, arengas y cartas eran de gran elocuencia y era difícil que le ocurriese un asunto importante sin que escribiese unas líneas de poesía sobre él. Su anillo tenía la siguien- te inscripción: “La muerte basta como advertencia ¡Oh ‘Umar!” Apuñalado por un esclavo mientras realizaba la oración del amanecer, murió tres noches después, en el 23 H.
  • 2.- El Profeta (S.a.w.s.) dijo esto porque alguien había emigrado de Makka a Medina no por causa del Islam sino por casarse con una mujer queestipuló que debía emigrar para poder casarse con ella. Sin embargo, el texto del ha- diz es general en el siguiente contexto: la persona es re- compensada por sus verdaderas intenciones y no por sus obras, que pueden ser en sí buenas siendo motivadas por intenciones
  • 3.- ‘Âisha. Es ‘Âisha bint Abû Bakr Al-Siddíq, es- posa del Profeta (S.a.w.s.) y madre de los creyentes. Nació nueve años antes de la Emigración en Makka. Era la más sabia de las mujeres musulmanas en la Ley Sagrada, la re- ligión y el comportamiento islámico. Se casó con el Pro feta (S.a.w.s.) en el segundo año de la Emigración y fue la más querida de sus esposas en Medina. Relató 2210 hadi- ces después de la muerte del Profeta (S.a.w.s.); importantes figuras islámicas la consultaban. Murió en Medina en el año 58H.
  • 4.- Primera esposa del Profeta (S.a.w.s.) y la primera musulmana entre las mujeres. Murió un año antes de la Emigración. Le dio cuatro hijas y un hijo que murió pe- queño, Qâsim.
  • 5.- Ÿahiliya. «Época de la Ignorancia». Estado de los árabes antes del Islam.
  • 6.- Namús, en referencia al Arcángel
  • 7.- Moisés (S.a.w.s.).
  • 8.- Es Ÿâbir bin ‘Abdullah bin ‘Amr bin Haram Al- Jazraÿi, su kunya es: Abû ‘Abdullah. Era de una impor- tante familia ansârí. Nació veinte años antes de la Emi- gración, participó en casi todas las batallas del Profeta (S.a.w.s.). Viajó cientos de kilómetros para recopilar hadi- ces; transmitió cerca de 1540. Murió en Medina el
  • 9.- Es: ‘Abdullah bin Al-‘Abbâs bin ‘Abdul Mutt Uno de los más grandes sabios de las primeras genera- ciones islámicas. Primo y compañero del Profeta (S.a.w.s.), relató 1660 hadices de él. Murió en Tâif el 68H.
  • 10.- Su nombre es Sajr bin Harb bin Umayya, padre del Califa Mu‘âwiya. Murió el año 31
  • 11.- Emperador del imperio bizantino desde el 610 DC. hasta el 641 DC. derrotó a los persas, a los ávaros y a los Fue derrotado,posteriormente, por los musulmanes y perdió las provincias de Shâm, Egipto y Mesopotamia. Murió en el 641 DC.
  • 12.- Este territorio abarca Palestina, Jordania, Líbano y Siria, que antes eran una sola región. También se la de- nominaba: ‘Gran Siria’. Parteoccidental de la Media Luna Fértil.
  • 13.- En latín Aelia Capitolina. En árabe: Iliá, hoy: Al- Quds (La Santa).
  • 14.- Los Mensajeros y Profetas (S.a.w.s.) enviados por Allah a la
  • 15.- Enviado del Mensajero de Allah (S.a.w.s.) al Emperador de los
  • 16.- Ibn Abi Kabsha: Apodo despectivo que Abû Sufyân usaba para referirse al Profeta (S.a.w.s.).
  • 17.- Tribu árabe que constituía un reino vasallo a Bizancio, en su mayoría eran cristianos.
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